En lo alto de la costa mediterránea de Málaga se encuentra el Castillo de Gibralfaro, una fortaleza construida por los gobernantes nazaríes para defender el importante puerto de la ciudad. Conectado con la cercana fortaleza de la Alcazaba, formaba uno de los sistemas defensivos más sólidos de la Andalucía medieval.
En lo alto de la costa mediterránea de Málaga se encuentra el Castillo de Gibralfaro, una fortaleza construida por los gobernantes nazaríes para defender el importante puerto de la ciudad. Conectado con la cercana fortaleza de la Alcazaba, formaba uno de los sistemas defensivos más sólidos de la Andalucía medieval. Los muros gruesos del castillo y su posición estratégica en la colina demuestran la importancia de Málaga como puerto comercial entre Europa y el norte de África. Después de la conquista cristiana en 1487, la fortaleza se convirtió en un símbolo del cambio de poder en la región. Hoy en día, los visitantes pueden pasear por las antiguas murallas mientras disfrutan de algunas de las mejores vistas del sur de España, que se extienden a través de Málaga, el mar Mediterráneo y las montañas circundantes.